Tener Cojones

A los 14 años, después de mas de una década viendo baloncesto, me dio con coger un balón y jugar baloncesto en la cancha de donde me críe. Me acuerdo que no sabia nada acerca de la jerarquía de las canchas, ya que mis únicas experiencias jugando anteriormente eran un chorro de chamaquitos jugando un todos contra todos, así que iba con mis amigos que sabían jugar mejor que yo. Mucho mejor que yo. La mayoría del tiempo era a mirar pues en aquellos tiempos en orden de llegada los que se quedaban fuera «la tenían» , o sea que cuando el juego se acabara era el turno del que se quedo fuera(first come first serve) de montar su equipo. Esto se prestaba para la montaera mas cabrona en la cancha, pues el tipo, la mayoría de las veces, no escogía a los que estaban detrás de el esperando a jugar, sino que escogía a los mas dotados y mejores jugadores disponibles. Sin necesidad de decirlo(aunque lo voy a decir comoquiera), si yo no conocía al que «la tenia» nunca me pedían. Pensándolo bien era un juego mas bien psicológico que físico, el sentarte en la banca, ver el juego, no ofenderte por que no te pidan por ser un bacalao y esperar. Mirando hacia atrás, creo que esto me dio la oportunidad de convertirme en el scout mas cabrón de las canchas de Valencia(urbanización donde jugaba), mi escuela y cada vez que iba, San José.

Demás esta decir que un jugador que tuviera cojones, que jugara duro y pudiera anotar, era suficiente pa formar una dinastía en estos lares, ya que el equipo que ganara, se quedaba en cancha hasta que perdían. Pero mas importante que tener cojones en la cancha, era tener cojones fuera, no dejar que tu lugar en lo mas bajo de la jerarquía del baloncesto callejero, te impidiera ir. Esperar tu turno de montar un equipo, y tirarte a jugar con un chorro de jugadores mas experimentados y disciplinados que tu, requería cojones. Tener cojones significa salir del marco, aprender algo nuevo, no tener miedo a fracasar y fracasar constantemente. Por eso esta columna. Aqui me voy atrever a opinar como me salga de los cojones y usted sera testigo de mis fracasos y victorias. Pero aquí no hay miedo, aquí el que «la tiene» ahora, soy yo.

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